Para Bodegas Ermita del Conde, bodega definida por su ubicación privilegiada a 950 metros de altitud, desarrollamos un proyecto de packaging que traslada la nobleza de sus viñedos extremos al diseño de etiquetas. La propuesta visual se asienta en una tipografía clásica de gran personalidad y una composición equilibrada, evocando la tradición de los grandes vinos de pago pero con una claridad contemporánea que resalta la pureza de sus blancos y tintos de altura.
El diseño incorpora elementos gráficos sutiles, como el símbolo del nudo celta y referencias al paraje de origen, que refuerzan el concepto de conexión con la tierra y el paso del tiempo. La arquitectura de la gama diferencia claramente las referencias de Albillo Centenario y Tinta del País mediante una paleta de colores en cápsulas y detalles que comunican la frescura y la elegancia propias de los vinos de altura. El resultado es un packaging que proyecta honestidad y distinción, posicionando a la bodega como un referente de calidad y respeto por el patrimonio vitícola único de su región.